Un
ludópata australiano, que ya tiene prohibida la
entrada en un casino de Sydney, denunció al casino
de otra ciudad por permitirle el ingreso, dejarlo apostar
y acceder a que perdiera un millón y medio de dólares
en apenas 43 minutos conociendo su enfermedad.
Harry
Hakavas, un promotor inmobiliario de 42 años,
explica que el Crown Casino de Melbourne era conocedor
de su adicción y sin embargo lo dejó jugar,
según la demanda que presentó ante el
Tribunal Supremo del estado de Victoria, informa la
agencia local AAP, consignada por la agencia EFE.
Hace
casi diez años que a Hakavas le está vedado
el acceso al Star City Casino de Sydney, y sus abogados
quieren que se extienda al resto del país.
Según
comentaron los damnificados, el casino del Melbourne,
rival del de Sydney, lo habría tentado en varias
oportunidades para que fuera a apostar al local a través
jets privados a su disposición y hasta 50.000
dólares australianos para empezar a apostar.
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En
un año en el cual el estado está apremiado
por la falta de fondos, los legisladores se sintieron
convencidos de que el juego es una especie de toque de
Midas para reforzar en parte las arcas del Estado.
Luego
de dos décadas de argumentos en pro y en contra
Tallahassee ha dado el visto bueno a la expansión
del juego en el estado.
Los
legisladores hicieron cuentas y un ingreso potencial
de $2.200 millones (2.2 billions) resultó el
argumento convincente.
Los
seminales continuarán ofreciendo 21 (blackjack),
bacará y otros juegos con naipes, mientras que
las pistas de carrerasde caballos y perros y los frontones
de jai alai, podrán ofrecer poker sin límites
y volverá a funcionar el tradicional Hialeah
Park.
La
tribu de los Seminoles pagará al estado $150.000
millones al año y el gobernador Charlie Crist
tiene hacia agosto para negociar las condiciones.
Los
casinos de los Seminoles en Tampa y Broward son ganadores
con bacará, 21, poker sin límites y máquinas
tragamonedas estilo Vegas.
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