Harry Hakavas, un promotor inmobiliario de 42 años,
explica que el Crown Casino de Melbourne era conocedor de su adicción
y sin embargo lo dejó jugar, según la demanda que
presentó ante el Tribunal Supremo del estado de Victoria,
informa la agencia local AAP, consignada por la agencia EFE.
Hace casi diez años que a Hakavas le está
vedado el acceso al Star City Casino de Sydney, y sus abogados quieren
que se extienda al resto del país.
Según comentaron los damnificados, el casino
del Melbourne, rival del de Sydney, lo habría tentado en
varias oportunidades para que fuera a apostar al local a través
jets privados a su disposición y hasta 50.000 dólares
australianos para empezar a apostar.
Así, entre 2005 y 2006, jugó unos
1.500 millones de dólares locales en el casino de Melbourne,
que le permitía hacer apuestas de 300.000 dólares
por mano en el "blackjack".
Perdió 30 millones de dólares, y reclama
a Crown 20,5 millones en concepto de indemnización por haberle
permitido jugar conociendo su ludopatía. El casino ya había
optado por negarle el acceso en agosto del 2006, cuando Kakavas
echó por tierra dos millones de dólares australianos
jugando al bacarrá.
Neil Young, letrado del casino, insiste en que Crown
jamás intentó aprovecharse de la adicción de
su cliente.
Ahora resta conocer el fallo de la justicia que
podría obligar al casino Crown a pagar al estado de Victoria
una multa de hasta 700 millones de dólares australianos por
ingresos obtenidos de manera fraudulenta y violar la ley de casinos.
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