Reina de Picas: Leo Margets la mejor mujer en el mundial de Poker
No
jueguen al 'streptease poker' con ella porque ya
se sabe quién acabará desnudo. Estudió Económicas
en Los Angeles y Marketing en Londres, formación compatible
con los números que mejor baraja actualmente: los del póker.
Su
formación –también habla cinco idiomas–
le ayuda en las partidas a tenor de su respuesta sobre la virtud
indispensable para jugar con éxito. "Es básica
una mínima noción matemática.
El
factor psicológico y el emocional influyen mucho, pero puedes
ganar basándote sólo en las matemáticas y las
probabilidades de que salga cierta jugada", asegura Leo Margets,
protagonista de una meteórica ascensión al acabar
la semana pasada como la mejor mujer –27ª con 352.832
dólares ganados– entre los 6.494 jugadores reunidos
en las World Series of Poker de Las Vegas, la gran
cita.
"La sensación fue brutal porque Las Vegas es la Meca
del póker, el paraíso. Es una burbuja irreal de fiesta
y glamour. La vida no es así, pero tampoco está mal
vivir en una nube unos días. Yo he soñado despierta",
admite esta catalana patrocinada por 888.com.
Lo curioso del
tema es que a Margets nunca le gustaron las cartas hasta hace cuatro
años, cuando descubrió el póker a través
de un amigo que jugaba. "No sabía de qué
iba, pero enseguida me alucinó y lo encontré fantástico.
No es un juego de cartas, sino un juego de personas, por eso me
atrajo tanto. Se necesita estudiar y uno no acaba nunca de aprender.
Las cosas me han pasado rápido, pero la suerte se busca.
Llevo casi tres años dedicándome a tiempo completo",
afirma Leo, que traza un paralelismo con el ajedrez.
"Es muy parecido hasta el punto de que la mayoría de
jugadores son ex ajedrecistas que han visto que pueden ganarse mejor
la vida con el póker, donde la suerte tiene un pequeño
rol que no existe en el ajedrez. Aquí en un momento determinado
puedes ganar a un jugador superior a tí, aunque a la larga
éste te ganaría seguro", apunta.
Agresiva
y paciente
Entre 6.494
jugadores en Las Vegas apenas había 400 mujeres, aún
minoría. "Me da la sensación de que es una cuestión
de carácter, de que las mujeres son menos competitivas.
Es la única explicación que veo porque es una actividad
en la que podemos competir con total igualdad con los hombres. Quizás
también, como se arrastra esa imagen de juego turbio, las
mujeres son más cautas. Yo, en cambio, soy una 'picona' y
supercompetitiva de toda la vida", explica ella.
"A la gente
no le importa estar jugando con una chica, un hombre o tu abuela.
En la mesa no hay amigos. Tú lo que quieres es ganar.
Es importante ser agresivo pero controlando. Yo cada vez soy más
agresiva en momentos determinados, pero también muy paciente.
Los faroles están muy sobrevalorados. A todo el mundo le
gustar marcarse un farol, pero es más un tema de ego, uno
de los problemas de los jugadores. Te lo tienes que creer, pero
debes tener la humildad de no fliparte demasiado", dice.
"En
casa me veían colocada en un curro estándar, pero
lo aceptan perfectamente por la sencilla razón de que me
ven feliz. El póker arrastra el concepto antiguo de hombres
jugándose la mujer en un tugurio turbio con un puro en la
mano y un whisky, pero el perfil del jugador ha cambiado muchísimo.
Ahora
es un joven universitario que controla las matemáticas, tiene
capacidad para leer a las personas y cierta inteligencia emocional",
contesta Margets, cuya familia está muy vinculada al tenis:
su padre, Joan, es vicepresidente de la Federación Internacional
y su tío Miquel es desde hace tiempo el capitán español
de Fed Cup. Ella elige ser la reina de picas.
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